¿Tu gato no te deja dormir? Por qué maúlla de noche y cómo solucionarlo

¿Tu gato maúlla de madrugada y no sabes por qué? Descubre las causas reales y cómo solucionarlo sin perder más noches de sueño.

Son las 4 am. Otra vez. Y tú ya no sabes si levantarte y empezar con tu día o intentar esconderte bajo las sábanas.

La razón es que tu gato ha vuelto a despertarte antes de que suene la alarma. Y no es la primera vez ni de lejos.

Si maullar en la puerta de entrada no funciona, ni siquiera duda en utilizar todo lo que tiene en su peludo arsenal: prueba a subirse encima de ti. A darte golpecitos con la cabeza. Incluso intenta darte pequeños mordiscos si te pilla un pie fuera de la manta.

Hasta el punto que te has planteado si dejarle dormir contigo o no, pero no sabes si eso soluciona el problema de fondo.

La cuestión es que ya no te deja descansar con sus maullidos nocturnos y tú no sabes por qué. De hecho, me imagino que muchas veces te quedarás mirando al techo y te preguntarás alguna variante de lo siguiente:

«¿Por qué lo hace?»
«¿Qué estoy haciendo mal?»

Y la más dura: «¿Cuánto tiempo podré seguir sin dormir?»

Porque la verdad es que has probado de todo y aun así sigue ocurriendo. Has probado a ignorarle. A levantarte cuando te llama desde la puerta. A darle comida y jugar para calmarle. Y nada ha dado resultado.

Si ya no puedes seguir viendo pasar los días, algunos buenos y otros peores, de estar cada vez más cansada y de sentirte incluso culpable: este artículo es para ti.

Porque sí, las vocalizaciones nocturnas (como yo suelo llamar a este problema de convivencia) son muy molestas y cambian la relación de muchas familias con sus gatos. Porque parece que lo hacen a propósito.

Pero te lo aseguro, no lo está haciendo por fastidiarte. En este artículo te enseñaré las causas principales de esta conducta y veremos cómo puedes ponerle fin. Por el bien de tu gato y de tu descanso.

¿Por qué mi gato me despierta por la noche?

Muchas personas piensan que nuestros gatos son animales de lo más manipuladores. Seguro que alguna vez habrás escuchado el famoso «sólo te quiere por la comida». Bueno, nada más lejos de la realidad. Pero como en cualquier mito, siempre hay una pizca de verdad.

Nuestros gatos forman relaciones complejas y únicas con nosotras. Nos convertirmos en sus personas de referencia (sí, incluso si tu gato en concreto no es exactamente el más cariñoso). A lo que me refiero es que adaptan sus vidas a las nuestras.

Igual que casi todos los animales, vivir en entornos cambiantes implica aprender. Y, por lo tanto, nuestros gatos asocian ciertas de nuestras acciones con consecuencias positivas o negativas para ellos, cambiando así su propia conducta.

Por ejemplo, los gatos adultos han aprendido a utilizar el maullido como una forma de pedirnos cosas y, si nosotras les correspondemos en ciertas situaciones, seguirán haciéndolo en el futuro. Esto es una forma de comunicación y, por supuesto, en sí misma no es nada malo. Al contrario.

¿Qué quiere decir tu gato?

Esta es la principal causa de las vocalizaciones o conductas nocturnas poco habituales: el refuerzo involuntario de peticiones a deshoras. De hecho, normalmente las 3 «peticiones» más comunes suelen ser:

  • Búsqueda de atención
  • Hambre
  • Aburrimiento o energía acumulada

Lo que ocurre en la mayoría de los casos*, es que nuestro gato tiene una falta de estructura en su día a día, que le lleva a tener algunas de sus necesidades «desordenadas» y suelen terminar haciendo peticiones cuando no tienen tanto acceso a nosotras (sí, has pensado bien, justo cuando nos vamos a descansar).

*Cabe destacar que, en algunos casos, la causa de esta conducta nocturna tiene un origen orgánico que hay que consultar con un profesional veterinario. Algunos gatitos se desorientan con la edad o tienen algún malestar que les lleva a comportarse así durante la noche.

El error del refuerzo involuntario (y por qué no es tu culpa)

Y el problema termina consolidándose por un error que cometemos todos: el refuerzo involuntario. Porque muchas veces nuestra primera reacción es «le voy a dar su chuche/jugar/llamarle a ver si así para». Con lo que, en realidad, conseguimos exactamente el efecto contrario al deseado sin darnos cuenta: promover la conducta.

Básicamente, le hemos enseñado a nuestro gato que si maúlla, incluso de madrugada, recibirá un premio (¿A que ya no parecen tan manipuladores cuando le damos la vuelta?).

Paso a paso para que tu gato deje de despertarte

A modo de resumen, la fórmula para desterrar las noches en vela de una vez por todas es la siguiente: identificar las necesidades de nuestro gato + anticiparnos a cubrirlas + dejar de reforzar la conducta durante la noche.

Porque no se trata de ignorar lo que pide nuestro gato, sino todo lo contrario. Tenemos que identificar sus necesidades y anticiparnos. Porque esto no sólo nos permite cuidar mejor de su bienestar, sino sintonizar nuestras vidas con la suya (y, de paso, ayudarles a comprender cuáles son nuestras horas de descanso).

Pero hay algunas cosas más que tenemos que tener en cuenta:

1) Tener una buena rutina diaria

No se trata de hacer todos los días exactamente lo mismo o «jugar durante el día para que se canse y se duerma de noche», sino de respetar sus ciclos naturales y encontrar momentos en la convivencia que ambos puedan disfrutar.

Porque lo creas o no, los gatos necesitan rutinas para sentirse seguros. Sí, incluso en nuestra propia casa.

De hecho, tengo todo un artículo dedicado a crear la rutina perfecta con tu gato y por qué es tan importante. Puedes leerlo aquí.

2) Utilizar el entorno y el enriquecimiento ambiental a tu favor

La mayoría de los gatos sólo tienen acceso a nuestro hogar, así que, lejos de verlo como una limitación, puedes utilizarlo como una oportunidad para crear un ambiente que realmente respete su naturaleza y que puedan aprovechar incluso cuando no estás o cuando descanses.

Por ejemplo, tener una casa bien adaptada a sus necesidades no sólo evitará conflictos secundarios (en casas multigato) sino que puede aumentar su actividad física y niveles de exploración.

De esa manera, podrán gestionar mucho mejor su propia energía y disfrutarán de un buen bienestar.

3) Tener paciencia

Sé que quizás no es lo que quieres escuchar, pero una vez hayas identificado lo que te estaba pidiendo tu gato y te hayas anticipado, queda la parte más difícil. Actuar con neutralidad cuando intenten pedírtelo cuando no toca y mantenerse firme.

Como cualquier hábito, puede pasar un tiempo hasta que nuestro gato «desaprende» lo que antes le funcionaba. De hecho, en muchos casos, se da el llamado «estallido de extinción» que es básicamente un empeoramiento de la conducta antes de desaparecer del todo.

Imagínalo de la siguiente manera: ¿qué hacemos cuando el mando de la tele se queda sin pilas? Pues que solemos apretar con más fuerza el botón, pensando que así conseguiremos cambiar de canal (hasta que entendemos que no funciona y vamos a comprar pilas nuevas).

Pues igual ocurre con nuestros gatos, así que ten paciencia 🙂

Conclusión: volver a dormir del tirón es posible

Como has visto, que tu gato te despierte de madrugada no es un acto de rebeldía ni de manipulación. Puedes verlo como una forma de expresar que algo en su estructura diaria no termina de encajar.

Ya has visto que no es necesario hacer «más» ni buscar soluciones que parecen imposibles. Lo que necesitas es mirar su día a día con intención, identificar qué te está pidiendo y anticiparte a sus necesidades.

Y aunque cambiar hábitos requiere paciencia para todos, te aseguro que merece la pena. Porque cuando tu gato se siente seguro y comprendido, no solo dejas de escuchar maullidos a las 4 de la mañana: recuperas la complicidad con él y la calma en tu hogar.

Si sientes que has probado de todo y necesitas un plan diseñado específicamente para tu caso, tu casa y el carácter de tu gato, puedo acompañarte. A través de mi servicio FelinaMente, encontraremos la manera perfecta de apagar esa «función despertadora» y que ambos vuelvan a disfrutar de una convivencia en calma.