Guía sencilla para reducir su estrés y mejorar la convivencia
Quizás se te haya pasado por la cabeza alguna vez el “¿Le está afectando que no tenga un horario fijo?”
Y, claro, normal. La manera que tienen muchos de nuestros gatos de reaccionar cuando nos pasamos 10 minutos de la hora de la merienda es bastante intensa. A veces, parece que se va a terminar el mundo.
Pero todo tiene una explicación. Y es que hay un salto entre lo que las personas conocemos como «rutina» (horarios establecidos, rigidez, falta general de diversión) y lo que significan para un gato (seguridad, consistencia, control).
Pero, en mi experiencia como etóloga, he descubierto cómo superar este precipio y he aprendido la verdadera magia detrás de las rutinas adecuadas, que ayudan a nuestros gatos no sólo a superar el temido estrés sino a prevenir problemas de conducta y mejorar la convivencia con nosotras.
Básicamente, cuando un gato puede predecir qué va a pasar, no necesita estar tan alerta y puede relajarse.
Así que prepárate, porque en este artículo voy a explicarte qué es realmente una rutina adecuada para tu gato, por qué reduce el estrés y cómo aplicar la fórmula de las 3Ps en tu día a día para conseguirlo.
¿Por qué necesita tu gato una rutina?
Si miramos al pasado de nuestros gatos, veremos que descienden de cazadores completamente solitarios. Algo que, definitivamente, se sigue viendo en muchos de sus comportamientos actuales.
Durante todo este tiempo, su supervivencia ha dependido exclusivamente de sí mismos y, cuando no se tiene el apoyo de un grupo (como ocurre con otros animales), cualquier imprevisto puede suponer un riesgo.
Es por eso que los gatos tienen una naturaleza tan cautelosa y explica por qué siempre quieren saber qué y quién anda por su entorno.
Así que ya te adelanto algo: encontrar la rutina perfecta para tu gato no implica horarios ni perfección. Y tampoco se trata de ponerle entre algodones para que no sufra ningún tipo de estrés. Básicamente, porque esto es imposible de cumplir en tu día a día.
El principal requisito que debe cumplir una rutina es que el gato pueda anticipar qué suele pasar y en qué orden. Se trata de encadenar momentos clave. Por ejemplo: «después de que mi humano apague el ordenador, viene mi sesión de juego y luego, mi cena«.
Porque cuanto más predecible es el mundo de tu gato con estas secuencias y rituales, mejor podrá gestionar los cambios (que, como ya hemos visto, son inevitables).
Estrés: qué es y qué tiene que ver con la rutina
El famoso estrés es el mecanismo que prepara el cuerpo de los animales para reaccionar ante los cambios. Y, contrariamente a lo que se escucha por ahí, es esencial para la vida.
¿Por qué? Te pondré un ejemplo humano. Esa maraña de nervios que sientes en la mañana previa a un examen probablemente te ayudó a agudizar tus pensamientos, a recordar mejor el temario relevante y a gestionar mejor tu tiempo para terminarlo.
E igual ocurre con nuestros gatos. El estrés les ayuda a estar mejor preparados. Es por eso que cuando un gato siente que tiene el control y no hay imprevistos, su estrés comienza a bajar (porque ya no es necesario). El peligro real es cuando su cuerpo no puede salir de ese estado.
Por ejemplo, si la vida de un gato es impredecible (sin rutinas, con un entorno e interacciones cambiantes), su sistema de alerta nunca se apaga y puede llegar a convertirse en estrés crónico, que tiene consecuencias graves para su salud y su conducta (ej.: cistitis idiopática y problemas con el arenero, fluctuaciones de apetito, cambios de humor, etc.). Es realmente esto lo que pone en riesgo su bienestar.
La fórmula de las 3Ps: cómo crear una rutina saludable
Y como no hay dos familias iguales, aquí te explico cómo aplicar la fórmula para encontrar la rutina perfecta para ti y para tu gato:
1) Actividades Positivas:
Una rutina funciona mejor si está construida alrededor de experiencias que tu gato percibe como positivas.
Eso puede incluir actividades que: respeten su naturaleza (ej. juego), refuercen su bienestar (ej. cepillado) o que simplemente disfruten (ej. salir al balcón por la mañana mientras te tomas el café).
2) Secuencias Predecibles:
Una secuencia predecible es cuando las cosas suelen ocurrir en el mismo orden, aunque no siempre a la misma hora exacta.
Por ejemplo:
- Utiliza secuencias que sean lógicas para tu gato por naturaleza. Ej. Juego → comida → descanso, que respeta su ciclo natural de caza.
- Crea las tuyas propias. Ej. Llego a casa → Saludo tranquilo → Sesión de cepillado.
3) Rutinas Posibles:
La mejor rutina es la que puedes cumplir.
Créeme, es mejor que juegues con él durante 5 minutos todos los días que una hora completa solo los domingos. La consistencia es lo que construye seguridad, no la cantidad.
Además, las rutinas deben poder adaptarse a los cambios normales de la vida (el trabajo, tus niveles de cansancio, los imprevistos…), sin necesidad de romperse del todo. Puedes adaptarla, porque cuando una rutina es realista para ambos, tu gato aprende que aunque algo cambie, la estructura general se mantiene.
Y, por supuesto, tener esto en mente también les ayuda a mejorar su relación (porque sentirse culpable constantemente no ayuda a nadie, ni a ti ni a tu gato).
Señales de que tu gato necesita una mejor rutina
Las personas solemos ver la falta de rutina como algo divertido, la derrota final de la rigidez y el aburrimiento. Y por eso, muchas veces no nos damos cuenta de lo que significa para nuestros gatos.
Porque muchas veces, la falta de rutina para ellos se expresa de manera sutil, no en forma de problemas «graves».
Aquí tienes algunas pistas que pueden ayudarte a ver cuándo tu gato necesita cosas más predecibles en su día a día:
- Le notas más irritable o reactivo ante estímulos «normales» (ej. ruidos o movimientos inesperados, sonidos u olores de otros gatos, etc.).
- Juega menos de lo habitual o juega más pero de forma «explosiva» y aparentemente aleatoria.
- Come menos de lo habitual o le notas más ansioso a la hora de comer.
- Se esconde más, duerme en lugares poco habituales y durante más tiempo o evita ciertas zonas de la casa.
- En hogares multigato, uno de ellos empieza a ceder sus lugares favoritos o utilizarlos en momentos poco habituales.
Ninguna de estas señales, por sí sola, indica que tu gato esté mal. Pero sí que indican que algo ha cambiado en su día a día y que requiere tu atención. De hecho, algunas de ellas, como jugar de manera explosiva por no poder gestionar su energía de forma equilibrada, pueden llevarle a problemas de convivencia secundarios bastante serios, como pueden ser los conflictos con otros gatos de la casa.
Porque, recuerda, el estrés les prepara ante los cambios. Pero no queremos que esté aquí para quedarse. Tu gato necesita que le ayudes a gestionarlo y la mejor herramienta es una buena rutina.
Qué NO hacer con las rutinas de tu gato
Ahora que te he contado cómo crear una buena rutina, también quiero comentarte algunos errores muy comunes que, aunque se hacen con buena intención, pueden aumentar el estrés general (incluido el tuyo):
- Nunca fuerces las interacciones.
Para los gatos la sensación de control significa seguridad. Es por eso que aunque sea el momento de tu sesión de mimos habitual o incluso de juegos, mi recomendación es que siempre la ofrezcas, pero que no la fuerces porque «toque» o «sea la hora«. Con el paso de los días, verás que tu gato aprenderá cuándo ocurren estas actividades contigo e incluso te las pedirá. Ten paciencia 🙂 - Crear rutinas imposibles.
Ya sabes que la mejor rutina para ti y para tu gato es la que puedes cumplir. Eso no sólo la hace única y adaptada a lo que ambos necesitan, sino que te permite sostenerla en el tiempo. De lo contrario, empezarás a cambiar rutinas cada pocos días y sólo conseguirás crear más imprevisibilidad en el día a día. - Usar el castigo.
Los estudios indican que nuestros gatos aprenden mejor cuando les recompensamos por lo que hacen bien (que por lo que hacen mal), así que te recomiendo que sigas este principio para reforzar los rituales que crees con él. Una buena rutina de cepillado, asociada a premios y momentos clave, no solo hará una actividad que no suele gustarles más previsible, sino también más fácil de aceptar para tu gato.
Conclusión: la rutina como libertad
Aunque para muchos suene contradictorio, para un gato, una rutina no es rigidez sino libertad.
Libertad para no tener que estar siempre alerta.
Libertad para elegir el tiempo que quiere pasar a tu lado.
Libertad para relajarse y mostrarse tal y como es. Con su verdadera personalidad.
En Calicó, a través de mi servicio FelinaMente, acompaño a familias a crear rutinas, entornos y dinámicas que realmente encajen con la naturaleza de sus gatos y con su día a día, para recuperar la calma y el bienestar en casa.