3 reglas para distinguir juego y agresión en gatos (y saber cuándo preocuparte)
Todos los que hemos convivido con varios gatos en casa lo hemos pensado alguna vez: «¿Están jugando o se están peleando de verdad?»
Esta es, sin duda, una de las dudas más comunes relacionadas con el comportamiento y bienestar felino. Y también uno de los motivos por los que muchas familias me escriben preocupadas:
“Belén, se persiguen todo el día”,
“el pequeñajo no deja en paz al mayor”,
“no sé si debería separarlos”.
Y aquí viene lo realmente importante:
Distinguir juego vs agresión en gatos puede ser realmente difícil, incluso cuando convivimos con ellos a diario.
Así que quítate las gafas de la culpa y ponte los auriculares de la verdad, porque en este artículo voy a ayudarte a entender esa fina línea entre: “nos llevamos fantásticamente pero somos un poco intensos” y “en realidad ya no sé que hacer para que no me persiga por el pasillo todas las noches”. Sigue leyendo.
Así que, ¿por qué es importante?
Aprender a diferenciar el juego real de conflictos es la clave para proteger el bienestar de todos tus gatos y, por supuesto, su relación (y, honestamente, que tú puedas respirar más tranquila).
Y es que, independientemente del tipo, el juego en general se considera un indicador del bienestar de un animal. Porque, a diferencia de otros indicadores donde quizás necesites más “pruebas” para demostrarlo, sabemos que un animal que juega lo hace porque se encuentra bien alimentado y sano, pero no lo hará bajo condiciones de estrés (uno de los mayores enemigos del bienestar).
De hecho, «jugar a las peleas” o básicamente, el juego social, que implica la participación de dos o más gatos, es sólo uno de los tipos de juego que existen. Y en hogares multigato, es una de las maneras más efectivas de determinar si tus gatos tienen una buena relación (aunque no la única!), porque este tipo de juego no sólo les permite cubrir sus necesidades de ejercicio físico sino que les ayuda a desarrollar sus habilidades sociales y su integración en grupos.
Es por eso que es tan importante distinguirlo de situaciones tensas o de verdaderas batallas campales entre tus gatos. Porque las agresiones no sólo afectan a la seguridad de todos los implicados y pueden producir lesiones serias, sino que pueden llegar a generar estrés crónico, con sus respectivos problemas de conducta o enfermedades asociados.
Y es más (y esto no lo digo por asustarte): esa ni siquiera es la parte más importante, sino que incluso sin peleas obvias, la tensión constante también les afecta.
Sin más dilación: las 3 reglas para diferenciar juego de agresión
1) El juego es recíproco
Aunque una sesión de juegos puede ser intensa, uno de los factores más importantes para asegurarse de que no se trata de una agresión es que los roles entre los gatos van cambiando: uno persigue, el otro huye y, de vez en cuando, se van intercambiando.
Si siempre es el mismo gato el que acecha y se abalanza sobre otro, el que muerde o incluso que “amenaza” al otro con su lenguaje corporal, probablemente estemos ante una relación que necesita trabajo.
2) (Casi) no hay vocalizaciones
El juego felino suele ser bastante silencioso o incluir muy pocas vocalizaciones. Si en las interacciones entre tus gatos empiezas a escuchar bufidos, gruñidos o gritos varios, puede que la cosa sea más seria de lo que aparenta.
3) No se hacen daño (de verdad)
El juego social es conocido por ser aparentemente agresivo y competitivo para muchos animales (recuerda que te comentaba que es una parte importante del aprendizaje de muchas habilidades) y, en el caso de los gatos, no estamos ante una excepción.
Es por eso que verás que tus gatos se perseguirán como misiles dirigidos y probablemente terminarán mordiéndose, arañándose o tratando de inmobilizarse con llaves de un verdadero cinturón negro. Es normal asustarse al principio, puede ser muy intenso.
Pero la clave está en que realmente no se estén haciendo daño. Si hay heridas o si un gatito intenta parar la interacción a toda costa porque ha sentido dolor, eso ya no es juego y necesita tu intervención.
Señales de alerta: cuándo deberías preocuparte de verdad
Si no se cumplen las 3 reglas anteriores, es muy probable que no nos encontremos ante una situación amistosa ni juguetona.
Pero, además de tener esto en cuenta, quiero que tengas en mente otras situaciones en casa que necesitan de tu atención. Muchas veces no hay “peleas” evidentes entre nuestros gatos, pero eso no significa que su relación sea color de rosa.
Para saberlo, intenta estar pendiente de lo siguiente:
- Si uno de tus gatos está escondido constantemente o evita directamente ciertas zonas de la casa (que pertenecen al “dominio” de tu otro gato).
- Si uno de tus gatos ha tomado el papel de bloquear el acceso a recursos importantes (como comida, areneros o ciertas zonas de descanso).
Qué NO deberías hacer ante conflictos entre gatos
Ya has visto que es relativamente “fácil” buscar las señales anteriores en tu situación en casa. Así que, por favor, si detectas que algo no anda bien en su relación, me gustaría pedirte 2 cositas más:
- No ignores el problema.
Muchas personas piensan que los conflictos entre gatos (sobre todo aquellos que no son tan obvios) pueden resolverse por sí mismos, pero la realidad suele ser diferente y, desgraciadamente, suelen ser acumulativos, por lo que con el paso del tiempo pueden empeorar (con todo lo que eso conlleva para su bienestar). - Nunca les castigues.
Son situaciones difíciles y que pueden asustar a muchas personas, pero recuerda que tus gatos probablemente estén igual de asustados. Es por eso que es importante evitar hacer movimientos bruscos o elevar la voz (o utilizar cualquier tipo de acción para castigarles). Realmente no van a entender lo que les quieres decir en ese momento, sino que esto sólo aumentará el estrés y el riesgo de agresión (entre ellos o, incluso, contigo).
En su lugar, observa sus interacciones en busca de las reglas anteriores y actúa con calma en caso de que necesiten tu intervención. Y por supuesto, recuerda, si tienes que separarles, evita nuestro primer instinto de utilizar las manos. En su lugar, utiliza algún objeto (como un cojín) o tu propio cuerpo para cortarles el contacto visual y hazles retroceder lentamente hasta que lo hagan por sí mismos.
Conclusión: comprender para cuidar
Distinguir entre juego y agresión en gatos es una de las claves más importantes para proteger su bienestar y disfrutar de una convivencia tranquila.
Observar, comprender y actuar a tiempo te permite prevenir problemas mayores y acompañar mejor a tus gatos en su relación.
Porque, al final, comprender es cuidar.
Y tú ya has dado el primer paso.
En Calicó, ayudo a familias a conseguir la convivencia que merecen con sus gatos, respetando el comportamiento natural felino. Y, a través de mi servicio FelinaMente, les acompaño de forma personalizada para recuperar la calma y el bienestar en casa.