Mi gato hace pis fuera del arenero: las causas más comunes y qué hacer primero

Descubre por qué tu gato ha dejado de usar el arenero, cuáles son las causas más habituales y qué deberías hacer antes de intentar solucionarlo.

¿Sabías que los problemas de uso del arenero son de los motivos de consulta más comunes en España? Según un estudio, ocupan el segundo lugar con casi el 40% de los casos del mismo. Y aún así, parece que casi no se habla sobre el tema.

Parece que nadie entiende que tengas que llegar del trabajo, agotada y deseando cenar y acurrucarte con tu gato, pero que no puedes permitírtelo. Porque lo primero que debes hacer es comprobar dónde ha hecho pis mientras no estabas, poner un par de lavadoras y limpiar el estropicio.

Y por supuesto, nadie mencionará que ya vayas pensando en esto mucho antes de llegar a casa. Mientras vas de camino en el coche o subiendo en el ascensor.

Pero que no se mencione no significa que no sea real. Que no te afecte a ti ni a tu gato. Porque sí, a ellos también les afecta, aunque muchas veces deseemos que simplemente “pare” o parezca que lo haga “para molestar”. Porque no es así.

Hay algo que me gustaría que recordaras antes de seguir leyendo: tu gato no está haciendo pis o caca fuera del arenero para molestarte ni “porque sí”.

Porque no usar el arenero no suele ser el problema en sí, sino una señal de que merece la pena investigar qué está ocurriendo.

En este artículo veremos cuáles son las cuatro causas más frecuentes por las que un gato deja de usar correctamente el arenero y qué deberías hacer antes de intentar ponerle solución.

¿Qué es lo primero que debes hacer?

Lo principal que tienes que tener en cuenta si tu gato ha dejado de usar su arenero correctamente es lo siguiente: recopilar información.

Muchas de estas situaciones son en realidad multifactoriales, por lo que cuanto mejor conozcamos qué puede estar ocurriendo, en qué lugares, quiénes están implicados, mejor será para tratarlas. De hecho, esto no es sólo importante para poder resolverlas, sino para aplicar el tratamiento adecuado para lo que necesita tu gato.

Sí has leído bien, pese a que es algo que hacen nuestros gatos, los problemas con el arenero van más allá de problemas en la convivencia: suelen indicar que algo no anda bien con su bienestar (salvo en algunas excepciones).

Teniendo en cuenta la naturaleza compleja de los problemas con el arenero (y que muchas veces se solapan), podemos agruparlos en 4 grupos principales:

  • El uso inadecuado debido a causas médicas
  • El estrés por cambios en la vida diaria
  • La aversión al propio arenero por experiencias negativas asociadas
  • El famoso marcaje

Aunque las veremos por separado, recuerda que en ocasiones pueden aparecer al mismo tiempo.

Causas veterinarias

Aparte de recopilar información, siempre que nuestro gato ha dejado de usar bien su arenero (ya sea porque orina o hace caca fuera), una de nuestras primeras acciones debe ser llevarle a una revisión con su veterinarix de confianza.

Muchas condiciones médicas pueden hacer que un gato deje de utilizar correctamente el arenero y si no las detectamos, cualquier cambio que hagamos en casa probablemente no será suficiente.

Una de las más frecuentes es la cistitis idiopática que precisamente se llama así porque suelen ser infecciones cuya causa exacta es desconocida y que muchas veces están estrechamente relacionadas con el estrés. Y claro, en este caso, no sólo habrá que tratar la infección, sino que quizás habrá que hacer cambios en el nivel de hidratación de tu gatito y su dieta, además de cambios en su vida diaria y entorno.

Pero no es la única posibilidad. Problemas como la artrosis pueden dificultar la entrada al arenero, especialmente si tiene los bordes muy altos. También pueden influir el dolor, la enfermedad renal, el estreñimiento o incluso los cambios asociados al envejecimiento.

Por eso, antes de asumir que se trata de un problema de comportamiento, merece la pena descartar la implicación de cualquier causa médica.

El estrés

Ya hemos hablado en otros artículos del temido estrés, pero lo principal que debes saber es que el estrés per se, no es negativo. Al contrario, es un mecanismo que nos ayuda a nosotros y a los animales a enfrentarnos mejor a los cambios.

Pero por supuesto, como muchas cosas, el problema se produce cuando se supera el umbral límite o se prolonga demasiado en el tiempo (en cuyo caso, puede llegar a derivar en problemas de salud).

En nuestros gatos, situaciones como una mudanza, la llegada de otro animal, unas obras en casa o incluso nuestra ausencia durante varios días pueden convertirse en desencadenantes.

E igual que ocurre con las personas, no todos los gatos van a reaccionar de la misma manera al estrés. Es por eso que no todos los gatos presentan problemas con el arenero cuando viven situaciones estresantes, así que manténlo en mente (y si te interesa, puedes leer más sobre cómo pueden expresarlo en este otro artículo).

Aversión al arenero

Cuando un gato presenta aversión al arenero, básicamente ha generado una sensación de rechazo que le impide utilizarlo de manera normal. Y no, no es porque se crean seres superiores (que también pueden serlo). Sino porque en el momento de orinar o defecar son más vulnerables y, por lo tanto, su naturaleza cautelosa les urge a tener mucho cuidado con cualquier tipo de cambio.

En muchas ocasiones, no sólo se trata del arenero en sí sino de la ubicación o del tipo de arena que contiene. De hecho, una de las causas más comunes de aversión es cuando a las personas se nos ocurre hacer un cambio drástico de arena. Quizás lo hacemos con la mejor de las intenciones (no pasa nada), pero si vas a cambiar de material, textura u olor de la arena, intenta hacerlo de la forma más gradual posible (inclusive no cambiar todos los areneros a la vez).

Otras veces, las aversiones ocurren por la asociación repetida de experiencias negativas (que muchas veces se nos pueden pasar por alto).

Por ejemplo, un gato puede recordar el último episodio de estreñimiento que tuvo y llegar a asociar ese malestar con sus intentos de usar el arenero, hasta incluso después de haberse recuperado.

También ocurre con frecuencia en hogares donde conviven tanto gatos como perros (donde muchos disfrutan de comerse “los regalitos” felinos). Si nuestro compi canino invade esa zona con frecuencia, algunos gatos terminan buscando lugares donde se sienten más seguros.

Marcaje

He querido dejar esta última causa para el final porque suele generar confusión. Cuando un gato hace pis (o caca) fuera del arenero, muchas personas piensan automáticamente en marcaje, pero como hemos visto hasta ahora, existen otras explicaciones posibles.

Además, el marcaje tiene otra diferencia importante con respecto a las anteriores: es una conducta natural.

El marcaje en sí es una forma natural de comunicación que los gatos utilizan para dejar mensajes de forma segura (mejor dejarle un mensaje a otro gato que luego pueda “oler” cuando yo no estoy). Es una forma de dejar información sobre su presencia, su estado reproductivo o el uso que hacen de un determinado territorio.

Por eso, en gatos no esterilizados suele ser parte de un comportamiento reproductivo normal pero, cuando un gato esterilizado comienza a marcar, merece la pena investigar qué está pasando. En muchos casos existe algún tipo de tensión o conflicto social subyacente que conviene abordar como parte del tratamiento.

Qué debes evitar si hay un problema con el arenero

Como ya has visto, lo más importante que debes hacer si tu gato deja de usar su arenero es 1) recopilar información y 2) llevarle a una revisión veterinaria. Aparte de lo que ya hemos mencionado, esto también te permitirá mantener un poco la calma porque, recuerda, es perfectamente válido que la situación te frustre y te preocupe.

A partir de ahí, mi recomendación sería que te pusieses en manos de un profesional que pueda ayudarte para tu caso específico (ya que buscar información en internet puede ser muy esclarecedor, pero como has visto, son situaciones complejas que pueden crearte más preguntas que respuestas).

Y, además, algo que te beneficiaría tanto a ti como a tu gato, sería evitar:

1) Hacer demasiados cambios a la vez

Si cambiamos muchos areneros de sitio, añadimos más o simplemente cambiamos la arenera, no tenemos manera de saber qué ha funcionado (y si funcionará en sí, porque has visto que algunas de las causas necesitan otras acciones prioritarias).

2) Recurrir al castigo

Si le llevas a la zona orinada, elevas la voz o le lanzas un chorrito de agua cada vez que le veas orinando, no vas a solucionar lo que le ocurre. Sé que es difícil, pero esto puede empeorar la situación porque no va a asociar el castigo con “no hacerlo más” sino con más inseguridad y estrés.

3) Aplicar productos de limpieza aversivos

Por una cuestión de higiene, parece lógico intentar aplicar productos comunes como la lejía o el amoniaco, pero este tipo de productos puede empeorar el problema (ej. el amoniaco huele de manera muy similar a la orina de gato) o incluso, crear aversiones secundarias (con lo que tenderán a ir a otras zonas). Así que, ¡mejor evitarlos!

Conclusión: no usar el arenero es una señal, no un problema

Si tu gato ha empezado a hacer pis o caca fuera del arenero, intenta recordar esto: no está intentando molestarte ni «portándose mal». En la mayoría de los casos, piensa en ese cambio como una manera de ver que algo no va bien, ya sea en su salud, su entorno o cómo se siente.

La buena noticia es que, como has visto, cuanto antes se investigue la causa, antes podrás empezar a ayudarle. Observa y registra qué está ocurriendo, acude a una revisión veterinaria y evita usar soluciones genéricas o basadas en el castigo. Esos son los primeros pasos para proteger su bienestar y recuperar una convivencia en calma.

Y si después de descartar un problema médico sigues sin saber qué está pasando, no tienes que afrontarlo sola. Cada gato es único y comprender qué hay detrás de ese comportamiento es el primer paso para encontrar una solución adaptada a su caso. Puedes encontrar más información sobre cómo puedo acompañarte a solucionarlo en FelinaMente.